PARA CAMBIAR HAY QUE CONSERVAR

 

   Parte de la vida es el cambio, sin embargo parece que en gran medida nos resistimos a ese cambio, si somos así a nivel individual es lógico que en forma colectiva se observe la misma resistencia al cambio.

 

Una de las razones de la resistencia al cambio es la confusión que suele crear, el miedo a lo desconocido o la comodidad de lo cotidiano, sin embargo hay una paradoja, quien más fácil se adapta al cambio es quien sabe que hay que conservar, lo que no cambia y precisamente marca la dirección independientemente del cambio, es decir para cambiar hay que conservar.

 

James Collins y Jerry Porras en su libro “Empresas que perduran” en el que muestran el resultado de sus investigaciones donde compararon diferentes empresas, todas de talla mundial, un grupo de ellas a pesar de ser fundadas en la misma época han crecido 10 veces o más que las del grupo de comparación; por ejemplo comparan a General Electric con Westinghouse, Hewlett-Packar con Texas Instrumens, entre otras.

En los puntos encontrados en la comparación  las empresas que perduran preservan el núcleo y estimulan el progreso, y se refieren a preservar el núcleo como los valores centrales, esta es la verdadera importancia de tener claro los valores y principios guías de una vida o de una empresa.

 

La honestidad, por citar un ejemplo es un principio así un contrato firmado o un acuerdo vía correo electrónico será cumplido si la honestidad es un valor central o un principio.

 

 Los principios facilitan el cambio, si una organización realmente valora dar una atención esmerada a sus clientes un cambio tecnológico como ha sido internet en vez de causar temor crea entusiasmo por disponer de un medio más para poder satisfacer a esos clientes. Además los principios son universales, principios como la responsabilidad, la honestidad, el orden, la justicia no cambian ese es el núcleo al que se refieren Collins y Porras.

 

 Stephen Covey dice que a pesar del cambio hay tres variables constantes, nunca cambian; El cambio en si mismo, siempre existirán los cambios y cada día suceden a mayor velocidad, Los principios y la capacidad o libertad de elección.

 

 Si los principios no cambian entonces realmente la resistencia al cambio es resistencia a nuevas practicas, entendiendo una practica como la forma de hacer las cosas, si antes enviaba una carta ahora simplemente hace lo mismo de otra forma.

 

 Para que una persona o una organización realmente se abrace al cambio, lo busque, se alegre de que exista debe primero clarificar sus principios y sus valores, aquellas cosas en las que cree y que son su guía, no en el papel sino en la conciencia y el corazón, es donde deben existir.

 

Alfonso Goris C.

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